Montanero

5 de marzo de 2016


Hoy directivo de Barcelona, un jugador de una fidelidad y de una rudeza comprobadas. Los de Paladar Negro (cuyo lema “la dinámica del fútbol como lenguaje visual” explica muy bien sus propósitos) hicieron un equipo de jugadores de “un club”. Y allí está, junto a grandes del fútbol como Maldini, Giggs y Messi, en el banco de suplentes y en el grupo de los hombres dos decenas de años comprometidos con una sola casaca, Jimmy ‘el mormón’ Montanero.


Brain-farting

4 de marzo de 2016


El caso de diario Expreso en relación con el dragado de los ríos adyacentes a Guayaquil es revelador de la forma de construir las ideas en la opinión pública guayaquileña. El editorial publicado el 3 de marzo es enfático en la necesidad de dragar el río Guayas y sus afluentes, pero increíblemente, es deficiente en explicar un simple para qué. Es en serio: el editorial es un texto enfático en que algo debe hacerse, sin precisar jamás un porqué. Y si vamos a eso, sin precisar ninguna responsabilidad concreta y sin ofrecer casi ningún contexto para comprender su exigencia. Es el equivalente editorial a un pedo mental (1).

En todo caso, llama también la atención que el pensamiento editorial del diario ignore lo que se informa en sus propias páginas (2). El 28 de enero de este año publicó una noticia titulada ‘Las ideas de expertos en control de inundaciones’ en cuyo subtítulo se detallan tres ideas que son más eficaces y menos costosas que el dragado en que tanto insiste el editorial. Esas ideas son las soluciones que propusieron los holandeses expertos en ingeniería hidráulica cuya visita a Guayaquil constituyó el cuerpo de la noticia; son “la infiltración in situ, el retraso del agua y techos verdes” (3). Elementos que harían repensar totalmente el editorial en cuestión.

Un auténtico pedo mental prescinde de toda información relevante. Incluida, por supuesto, la que el propio diario produjo no hace mucho. 

(1) ‘Dragado: una deuda pendiente’ Editorial de diario Expreso, 3 de marzo de 2016.
(2) También es de utilidad para entender su pensamiento editorial destacar lo que el diario Expreso no publica: por ejemplo, diario Expreso ignoró informar sobre el “Foro de Inundaciones” que organizó la Prefectura del Guayas, acto de difusión de ideas en el que se explicó por qué el dragado no puede ser nunca la única solución para atacar el problema para el que se pone en operación el dragado (el gran ausente en la argumentación de esta editorial), que es el control y mitigación de las inundaciones futuras. Sobre el “Foro de Inundaciones”, v. ‘Insisten en que dragar el Guayas no frena del todo inundaciones’, Diario El universo, 4 de febrero de 2016; ‘Expertos confirman en foro que dragado del río Guayas no es la solución única ni integral a las inundaciones de Guayaquil’, Prefectura del Guayas, 3 de febrero de 2016. Las presentaciones de dicho foro (bastante interesantes, en general) se las puede observar en: ‘Foro inundaciones en Guayaquil, análisis y recomendaciones’ Prefectura del Guayas, YouTube, 3 de febrero de 2016.  
(3) ‘Las ideas de expertos en control de inundaciones’, Diario Expreso, 28 de enero de 2016.

Nebot, campeón

3 de marzo de 2016


John Dunn publicó hoy un artículo de opinión (titulado ‘Hipertrofias urbanas’) en un diario de Guayaquil, en el que mostró un diagnóstico hecho por estudiantes del Colegio de Arquitectura y Diseño Interior de la Universidad San Francisco de Quito. En este diagnóstico, los universitarios evidenciaron cómo la construcción del aeropuerto en Tababela convirtió al sector de los valles al este de Quito en “un sector emergente para instalaciones industriales, proyectos inmobiliarios suburbanos y nuevas carreteras”. Dunn concluyó su artículo aconsejando que en Guayaquil “se lleve a cabo un estudio sobre el impacto que puede tener el nuevo aeropuerto de Daular en sus poblaciones aledañas” (1).

Pero no es ese un consejo que le interese al alcalde de Guayaquil, porque él no cree en esas cosas. Lo dejó muy claro cuando en una sesión del Concejo Municipal de Guayaquil del año 2010, en la que se discutió en segundo debate la ampliación de los límites urbanos de la ciudad para incorporar el sector donde se construiría el nuevo aeropuerto de Daular, el alcalde se negó a aceptar la posibilidad de cualquier impacto económico del futuro aeropuerto en los terrenos aledaños al mismo. Un pensamiento absurdo si se considera que Jaime Nebot administra una ciudad, pensamiento que se torna incluso sospechoso si se toma en consideración que durante muchos años, como empresario privado, Jaime Nebot trabajó en el negocio de la construcción (2).

En dicha sesión, el alcalde de Guayaquil expresó su convicción de que:
 
 “… el que un terreno sea urbano o sea rural no cambia su ubicación, ni cambia su valor, porque está en el mismo sitio”. 
Enseguida, el alcalde reafirmó esa idea con una comparación, como si el absurdo sirviera para corregir la falsedad previa:
 
“Si usted declara urbano al desierto del Sahara, ¿cree que vale más? Será siempre el desierto del Sahara”. 
El concejal Octavio Villacreses reconvino al alcalde y le señaló la diferencia: los terrenos de los que se habla se sitúan en el “polo de desarrollo del aeropuerto”. Por toda respuesta a esta sensata observación, el alcalde sacó a relucir su experiencia en el negocio inmobiliario:
 
“la tierra es lo que es por los tres factores que los urbanistas, las personas que conocen el negocio de desarrollo inmobiliario identifican, como a) ubicación, b) ubicación y c) ubicación. Si un terreno es un mal terreno, sino tiene futuro, podrá ser urbano, podrá ser rural” (3). 
Es cierto que un mal terreno no tiene futuro, pero el caso que interesa es el de los buenos terrenos, en los que sí que pesa la diferencia entre terrenos urbanos y rurales (4). Un terreno ‘bueno’ es, por ejemplo, uno cercano a un nuevo polo de desarrollo, porque como demostró Dunn en su artículo, un nuevo polo de desarrollo creado por su cercanía a obras como los aeropuertos de Tababela y de Daular, es un escenario propicio “para instalaciones industriales, proyectos inmobiliarios suburbanos y nuevas carreteras”. Es decir, es un escenario ideal para el negocio de la construcción.

Por sus funciones como alcalde y sus antecedentes como constructor, Nebot no puede jamás ignorar que los terrenos alterarán su precio cuando se cambie su uso del suelo. Lo que sí puede hacer es mentir con total impunidad y decir que el cambio de uso del suelo de rural a urbano no altera los precios de los terrenos. Porque a pesar de la resistencia de un pequeño grupo opositor, el bloque PSC/MdG del concejo municipal de Guayaquil son unos “alzamanos” sin fisuras y el alcalde Nebot puede, en efecto, hacer y deshacer a placer, pues encuentra siempre la zalamera obsecuencia de los concejales de su partido (5).

(1) John Dunn Insúa, ‘Hipertrofias urbanas’, Diario El universo, 3 de marzo de 2016.
(2) En opinión de Luis Fierro Carrión en su libro 'Los grupos financieros en el Ecuador': “el Grupo Nebot se especializa en el negocio inmobiliario. Su oficina central está localizada en el edificio Valra de Guayaquil, edificio que comparte con las oficinas del Ing. Febres-Cordero y de Ecuasal”, citado en ‘Los socialcristianos y el origen de las invasiones en Guayaquil: el gran negocio que se escapó de control’, Tripamishqui, 2 de junio de 2013. En el edificio Valra queda, a día de hoy, la inmobiliaria Ingersa que preside su hijo, homónima de la FIP que Nebot constituyó para proteger su patrimonio familiar, v. ‘La Fundación Ingersa de Nebot, en Panamá, administra todos los bienes del alcalde porteño’, El telégrafo, 1 de julio de 2015.
(3) ‘Acta de la sesión ordinaria del M. I. Concejo Cantonal de Guayaquil, celebrada el 07 de octubre del año 2010’, Alcaldía de Guayaquil, p. 13-14.
(4) En países con institucionalidad sólida como Chile (a diferencia de un feudo cantonal de un autoritario de derechas, como Guayaquil) un discurso como el de Nebot sería motivo de burla, pues allá se tiene claro que el cambio que una autoridad hace del uso del suelo afecta el valor de los terrenos. De hecho, ese cambio de urbano a rural es el núcleo del escándalo de corrupción en el que está involucrado el hijo de Michelle Bachelet, v. Rocío Montes, ‘Sombras familiares sobre Bachelet’, El país (España), 13 de febrero de 2015.
(5) Para muestra un botón, de esa misma sesión: “Yo he tomado esa decisión”, afirmó el alcalde, para después advertir: “ojalá el Concejo responsablemente la tome [esa misma decisión, N. del A.] como un apoyo a la sensatez, no porque jurídicamente necesite que ustedes tomen esa decisión, porque yo ya la tomé, corresponde a mí y estaba esperando el momento propicio para hacerla pública”. Nebot hace referencia a la decisión “de que aquí no vamos a legalizar un terreno ni vamos a poner una volqueta de cascajo ni un metro cuadrado de asfalto ni un metro de tubería de alcantarillado de agua potable más allá de lo que he expresado en el límite oeste, el límite de Flor de Bastión y el límite de la Sergio Toral”, v. ‘Acta de la sesión ordinaria del M. I. Concejo Cantonal de Guayaquil, celebrada el 07 de octubre del año 2010’, Alcaldía de Guayaquil, p. 12. Nebot está muy equivocado. La decisión de dotar o no de un servicio público a un sector de la población no es, ni puede ser, la decisión exclusiva de una sola autoridad, como él cree. De acuerdo con la ley que regula esta materia de desarrollo cantonal y de ordenamiento del territorio (el COOTAD), la atribución de un alcalde es “dirigir la elaboración del plan cantonal de desarrollo y el de ordenamiento territorial” con enormes limitaciones, entre ellas, hacerlo “con la participación ciudadana y de otros actores del sector público y la sociedad”; la atribución jurídica de “aprobar el plan cantonal de desarrollo y el de ordenamiento territorial formulados participativamente” le corresponde de manera exclusiva al concejo municipal que Nebot ningunea.  

Hitler & Drumpf

2 de marzo de 2016


Adolf Hitler y Donald Drumpf tienen un parecido fundamental: el ser la alternativa política preferida por una amplia mayoría de humillados hombres blancos. Cambian el tiempo y el lugar, e incluso el objetivo de su desprecio (donde decía ‘judío’ ahora dice ‘mexicano’) pero la sustancia común a ambos es un enojo que se traduce en votos para un fulano con una promesa agresiva de grandeza. Este video muestra el parecido de sus promesas en el imaginario de sus votantes (1)
  
Y ahora Drumpf ha dejado de ser simplemente un payaso millonario para convertirse en un payaso millonario con posibilidades de alcanzar la presidencia del país más poderoso del mundo. Ayer en el Super Tuesday, Drumpf barrió en las primarias del Partido Republicano.

Esta pieza de periodismo investigativo de John Oliver (de su programa del 28 de febrero) explica las razones por las cuales no debería elegirse como presidente de los Estados Unidos de América a Donald Drumpf:


Humor municipal

29 de febrero de 2016

La ATM multa a un motociclista por no usar cinturón de seguridad (¡?).

Guayaquil a la deriva

28 de febrero de 2016


Publicado en diario El telégrafo el 28 de febrero de 2016 en la revista dominical ‘Séptimo día’.

*

Guayaquil es una ciudad a la deriva, cuyo crecimiento se ha dado al vaivén de los intereses de los empresarios de la construcción. Esa es la idea que se obtiene a raíz de una entrevista hecha en noviembre del año 2013 al entonces Director de Urbanismo de Guayaquil, José Núñez.

En un artículo que publicó a inicios del año 2014, después de haber leído aquella entrevista al director municipal de urbanismo, el arquitecto Eduardo McIntosh criticó duramente los criterios de Núñez sobre el desarrollo de la ciudad. En particular, McIntosh reprochó el rol que ha desempeñado la Dirección de Urbanismo en el crecimiento de Guayaquil: “se piensa que el rol del departamento de planeamiento urbano es simplemente el de autorizar permisos de construcción y apenas relatar lo que sucede.  Es sencillo entender la manera caótica en la cual la ciudad ha venido creciendo”.

Aún de mayor interés es el inventario de deficiencias que hizo este arquitecto y urbanista acerca del crecimiento de la ciudad: “No hay una política que se enfoque en garantizar densidades mínimas para crear vida urbana eficiente, una correcta y homogénea distribución de equipamiento urbano –áreas deportivas, parques, comercio, servicios, educación, instituciones–, un correcto mix de usos del suelo que ayuden a crear sentimiento de comunidad y reduzcan el volumen del tráfico en la ciudad y una real construcción de tejido vial distribuido que evite cuellos de botella urbanos”. En otras palabras, hay un gran crecimiento en Guayaquil, pero a manera de una enorme mancha gris, que crea más problemas de los que resuelve. Esta ha sido la tónica, por años de años.

La prolongación de este ‘modelo de desarrollo’ socialcristiano, tal vez tan pronto como en un período de dos generaciones, podría resultar nefasto para Guayaquil. El crecimiento de una enorme mancha gris puede resultar muy beneficioso para las empresas constructoras, pero es negativo para los habitantes de la ciudad. En un informe elaborado por la ONU-Hábitat el año 2012 titulado ‘Estado de las ciudades de América latina y el Caribe. Rumbo a una nueva transición urbana’ se expresó la necesidad para las ciudades de esta región de hacer “una profunda reflexión sobre los modelos de crecimiento urbano promovidos hasta ahora, que han estado marcados por un alto grado de insostenibilidad” pues sus consecuencias han sido “ciudades que crecen con urbanizaciones de baja calidad, centradas en sí mismas, sin que nadie parezca preocuparse por el entorno general, ni por la creación de espacios de socialización que no estén totalmente dedicados al consumo”. Esa descripción de una ciudad retrata la realidad urbana de Guayaquil, cuyo alcalde considera que los malls son evidencia de una mayor calidad de vida.

Voy a concentrar la crítica a este ‘modelo de desarrollo’ que han impulsado las alcaldías del Partido Social Cristiano en Guayaquil desde el año 1992 en dos de sus consecuencias más notorias, estudiadas por arquitectos, urbanistas y la propia Alcaldía de Guayaquil: el ‘efecto de isla de calor’ y los riesgos de inundaciones. Dos consecuencias que se agravaron en el curso de los años por la ausencia de las políticas que detalló el arquitecto McIntosh en su artículo antes mencionado.

El ‘efecto de isla de calor’ provoca que Guayaquil tenga, por lo menos, tres grados más de temperatura de los que tendría normalmente, de acuerdo con la opinión de la profesora de urbanismo en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Rosa Rada. En Guayaquil, esto se produce por cómo se ha dado el crecimiento de la ciudad: el negocio de las empresas constructoras privilegió, con mucho, el adoquín y el cemento.

En razón de lo anterior, es fácil concluir que una de las principales causas para el aumento de la temperatura a causa del ‘efecto de isla de calor’ en Guayaquil es la ausencia de áreas verdes. Guayaquil es una ciudad que no permite engaño: para cualquiera que la haya caminado resulta evidente la falta de áreas verdes en ella, por la carencia de políticas públicas desde la Alcaldía para el fomento de estos espacios, por la tala masiva de árboles ubicados en el casco urbano y por el reemplazo de especies frondosas por escuálidas palmeras.

Esta ausencia de áreas verdes se vincula con lo que en el Diagnóstico del Sistema Ecológico-Ambiental del cantón Guayaquil, incorporado al Plan de Ordenamiento Territorial de la Alcaldía de Guayaquil del año 2011 (es decir, un documento oficial producido por la propia Alcaldía), considera en sus conclusiones como el mayor riesgo futuro de la ciudad: “El riesgo de mayor importancia para el cantón es el riesgo de inundación, debiéndose prever en el futuro obras de control de inundaciones”.

El agravamiento de los riesgos de las inundaciones en Guayaquil es otra consecuencia del ‘modelo de desarrollo’ socialcristiano. Este grave riesgo no sólo ha sido reconocido por la Alcaldía, sino que ha sido materia de un estudio comparado a nivel mundial. El artículo académico ‘Future flood losses in major coastal cities’ [Futuras pérdidas por inundación en las grandes ciudades costeras] publicado en la revista Nature Climate Change el año 2013 presentó un panorama sombrío para Guayaquil en el año 2050, a causa del cambio climático. En él, Guayaquil se sitúa como la cuarta ciudad en el mundo (de entre 136 ciudades estudiadas, todas ellas costeras y con una población superior al millón de habitantes) que sufrirá la mayor cantidad de pérdidas económicas como consecuencia de las inundaciones, las que serán cada vez mucho más comunes y dañinas dada la elevación del nivel del mar a causa del cambio climático.

De acuerdo con este estudio académico, en un escenario “optimista” de sólo una elevación del nivel del mar en 20 centímetros al año 2050, las pérdidas económicas para Guayaquil podrían a ascender a 3.189 millones de dólares, sólo por detrás de Cantón en China y Bombay y Calcuta en la India. Y el daño sería de 3.189 millones de dólares, siempre que se realicen las “obras de control de inundaciones”, como aquellas a las que se refiere el Diagnóstico Ambiental incorporado a la planificación de la Alcaldía. Porque la inacción frente a este inminente escenario de riesgo, de acuerdo con este estudio, “resultaría en pérdidas inaceptablemente altas”.    

A esto me refería cuando unas líneas atrás sostuve que la continuidad del ‘modelo de desarrollo’ socialcristiano podría resultar nefasto para Guayaquil. El citado informe de ONU-Hábitat advirtió de la peligrosa ignorancia de los ciudadanos latinoamericanos frente a los riesgos de desastres futuros: “Existe poca conciencia de cómo la urbanización mal pensada puede incrementar los factores de riesgo a desastres, con las consecuentes pérdidas humanas y materiales”. Así, el mayor enemigo de esta ciudad somos sus propios habitantes, que aplaudimos aquello que nos daña. Si las autoridades de la Alcaldía le echan la culpa al dragado o a la marea alta o a una supuesta nueva modalidad delictiva en la Martha de Roldós, casi nadie en la ciudad eleva su voz de protesta y exige dejar excusas de lado y que se hagan las “obras de control de inundaciones” que son de entera responsabilidad municipal y que en el Diagnóstico Ambiental de la propia Alcaldía se mencionan.

En este punto, es necesario hacer una precisión: esta opción de crecimiento en forma de mancha gris por el que ha optado la Alcaldía de Guayaquil no es, en principio, ni ilegítima ni ilegal. Pero no se trata de juzgarla desde el punto de vista de su legitimidad o de su legalidad. Se trata de cuestionarla por ser una opción de crecimiento inconveniente para Guayaquil y peligrosa para su futuro.

Esto último lo dice un documento que la Alcaldía le solicitó a expertos internacionales que lo produzcan, vía una Cooperación Técnica con la Corporación Andina de Fomento (CAF). Este informe de análisis y recomendaciones, elaborado a raíz de la inundación del 2-3 de marzo del 2013 en Guayaquil, fue explícito en criticar el incremento continuo de la red de alcantarillado en esta ciudad: “La experiencia demuestra que soluciones que utilizan exclusivamente los principios basados en la transmisión de los impactos en el macro drenaje hacia aguas abajo, no son sustentables”, además de que pueden “llegar a aumentar en seis (6) veces los costos” comparados con una estrategia integral de gestión. El informe recomendó que en Guayaquil se cambie el ‘modelo de desarrollo’ y se empiecen a gestionar las inundaciones “bajo los conceptos de ciudades verdes, inclusivas y sustentables”, en vez de continuar con estas medidas costosas y poco sustentables (aunque convenientes al negocio de las empresas constructoras).

Pero las autoridades en Guayaquil no gestionan ni las inundaciones ni el desarrollo urbano en general bajo esos principios, pues la ciudad durante casi un cuarto de siglo ha crecido y crece todavía al vaivén de los intereses de los empresarios de la construcción (tal como lo describió el arquitecto Eduardo McIntosh) mientras la dirección municipal de urbanismo apenas se ha limitado a relatar lo que sucede. Y así nos va.

Guayaquil es una ciudad a la deriva, cuyos habitantes todavía ignoran, o no terminan de comprender, los riesgos que los acechan.

The Roast (comparación de deudas públicas)

27 de febrero de 2016

El horror por la deuda pública es una apelación común para atacar a los gobiernos nacionales, con independencia de los hechos. Por ejemplo, en comparación con los países de la región, Ecuador no solo que tiene un porcentaje bajo de deuda pública sino que dicho porcentaje es mucho menor de lo que antes era:
 
Fuente: CEPAL [p. 21]
 
En Australia sucedió un ataque similar, pero allá sí hubo un humor político en TV (que Ecuador no tiene) como para reírse del supuesto ‘horror’ (1). (BTW, tanto en Australia como en Ecuador, el monstruo tras la deuda es el mismo: China.)

 

(1) The Roast se canceló en noviembre de 2014 por los recortes al canal público que impuso el gobierno de derechas de Tony Abbott, v. Michael Boley, 'Satirical show victim of ABC cuts', The Australian, 4 de noviembre de 2014. Digna de verse es su memorable despedida de la política australiana, que fue también un sutil homenaje al exministro australiano Gough Whitlam con ocasión de su muerte: ‘Farewell to Australian Politics’, The Roast TV [YouTube], 6 de noviembre de 2014.

90 años de la abuela

26 de febrero de 2016


HOY GRAN FIESTA GRAN
Junto a Nadya, en la isla Santay (días antes de salir a Australia).

La paradoja de Scalia

25 de febrero de 2016

La muerte del juez Antonin Scalia el 13 de febrero provocó una paradoja en la política estadounidense. Esto, porque si si se respeta el ‘originalismo’ que propugnó Scalia durante su período como juez de la Corte Suprema de su país (1986-2016), su reemplazo debería ser un juez de orientación liberal (nombrado por Barack Obama) (1); si se irrespeta su criterio interpretativo, el reemplazo del conservador Scalia podría ser (en función del resultado de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre) un juez afín a sus ideas.

Sobre esta situación se explaya John Oliver en un fragmento de su programa del domingo 14 de febrero (2).

 
(1) Constitución de los Estados Unidos de América, Artículo II, Sección 2, parágrafo segundo: “[The President] shall nominate, and by and with the Advice and Consent of the Senate, shall appoint […] Judges of the Supreme Court”.
(2) Marlow Stern, ‘John Oliver slams Republicans for attempting to block Obama’s SCOTUS choice’, The daily beast, 14 de febrero de 2016. 

El Alvarito gallego


De Pontevedra, para más señas, donde hace poquito lo declararon persona non grata (1). De un tiempo a esta parte pienso que Mariano Rajoy es lo más cercano a Alvarito que ha presidido un gobierno, en lo que a torpeza verbal se refiere. De Alvarito es insuperable, por supuesto, su padrenuestro:
 
  
Pero lo de Rajoy es tremendo. Miren a este infeliz:

  
Bonus track: En respuesta a la declaratoria de persona non grata en su natal Pontevedra, Rajoy se mandó una nueva: “Somos sentimientos y tenemos seres humanos” (2). Titán.

(1) ‘Rajoy,nombrado persona ‘non grata’ en Pontevedra, su ciudad’, Diario La vanguardia, 22 de febrero de 2016.
(2) 'Mariano Rajoy: “Somos sentimientos y tenemos seres humanos', Diario El país, 24 de febrero de 2016.

Bill Maher y el largo camino hacia la legalización

24 de febrero de 2016


A long way to legalize it. Porque todavía hay harto billete en juego: las llamadas ‘fuerzas del orden’ lo reciben por su labor represiva y sus ‘alrededores’, sin contar con las farmacéuticas y sus calmantes turros que no son mejores de lo que puede ser un pipazo. Bill Maher explica sobre esto y otras yerbas en su Editorial New Rule del 12 de febrero:


No se ve en este video para YouTube, pero sí se vio en la transmisión por HBO que el porro aquel se lo terminan pasando Bill Maher y tres de sus invitados. Y todo concluye entre caladas y risas, como debe de ser.

Los parias de la política nacional

23 de febrero de 2016


Si una familia podría ser considerada ‘paria’ en la política ecuatoriana, esa es la Bucaram. No recuerdo, por ejemplo, otra propaganda hecha para descalificar a un clan familiar como tal (‘esta vergüenza no debe repetirse’) que la difundida durante la elección presidencial de 1998, en la que terminó por triunfar (tramposamente, en mi opinión) el half-a-brain de Mahuad:
 
 
Dos son los políticos de la familia Bucaram que recibieron la enconada saña del establishment: Assad (1916-1981) y Abdalá (1952). A Assad Bucaram le impidieron el acceso a la Presidencia de la República, a través de un golpe de Estado en 1972 y de un arreglo institucional mañoso en 1978, en ambos casos con el propósito de impedirle que participe como candidato. A Abdalá Bucaram, en cambio, lo sacaron de todos los cargos de relevancia que ocupó: de la Alcaldía de la ciudad más populosa del país en 1985 y de la Presidencia de la República en 1997. Por los juicios que tiene todavía pendientes, Abdalá ha pasado la mayor parte de sus últimos treinta años en Panamá, en calidad de asilado político.

Estos son dos ejemplos de ‘descalificaciones extremas’ hechas por el establishment (impulsadas principalmente por el PSC, sus enemigos jurados en Guayaquil) a políticos ‘díscolos’ que amenazaron con romper los equilibrios de poder en Guayaquil y en el país (en rigor, esto fue una disputa entre facciones). A ambos Bucaram les dieron el trato de parias de la política nacional.

¿Áreas verdes en Guayaquil? ¿Dónde?

22 de febrero de 2016


Imagen satelital de Guayaquil

Guayaquil en contraste con la naturaleza alrededor

Las calles de Guayaquil comparadas con las de Hamburgo

Pero para quien nunca faltan áreas verdes en Guayaquil es para su alcalde Jaime Nebot, quien sostiene en sus cadenas radiales de los miércoles que durante su administración se multiplicaron “por diecisiete” las áreas verdes en la ciudad. En respaldo de esta afirmación, el alcalde cita un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) en el que supuestamente Guayaquil tiene 8.67 metros cuadrados de áreas verdes por habitante (1). El único problema con este informe del INEC (el ‘Índice verde urbano’, estudio cartográfico realizado el año 2010) es que contradice gravemente lo dicho por el alcalde Nebot, pues disminuye la cantidad de áreas verdes de Guayaquil a un magro 1.13 metros cuadrados por habitante (2). Una cifra más congruente con la realidad, como reflejada en las imágenes. 
 
Fuente: Índice verde urbano.

(1) ‘El alcalde y las áreas verdes’, Xavier Flores Aguirre, 14 de febrero de 2016.
(2) ‘Índice verde urbano’, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Ingenio fecal

19 de febrero de 2016


Un país ineficaz y roto, ingenioso para las cagadas. Ecuador, al año 2006 (1):
El pelado Ramiro Rivera se ofreció como modelo. Fuente: Mierdecitas.

(1) 'Retrato de un país roto', Xavier Flores Aguirre, 27 de enero de 2015. 

Pistoleros


En los Estados Unidos de América una provisión de su antigua constitución establece que el vicepresidente de la República debe ser, a su vez, el presidente del Senado (1). Cuando el que se convertiría en el octavo presidente de los Estados Unidos de América, Martin van Buren, ocupó el cargo de vicepresidente, es fama que presidió el Senado en compañía de dos pistolas (2). En Ecuador, a León Febres-Cordero no le tocó en suerte la presidencia de ningún Senado, pues la mayor parte de su carrera política (todo su período legislativo socialcristiano, por ejemplo) la hizo en un legislativo unicameral. Pero le gustaba llevar su pistola al foro.
 

A day in the life.
Por esas cosas de la vida, al pistolero norteamericano van Buren lo llamaron “el monarca del país” [al menos según el informado criterio de James Fenimore Cooper (3)]. Y entre esto y ser llamado “el dueño”, como lo era el pistolero local, apenas hay distingo.

Pistolas, elecciones y poder: la fugacidad de imponerse por unos años y “mañana el olvido, el común olvido” (4).

(1) Artículo 1, sección 3, provisión cuarta: “The Vice President of the United States shall be President of the Senate…”.
(2) 'Martin van Buren', Hartfor Courant.
(3) Shenkman, Richard & Kurt Reiger 2003, ‘One-night stands with American history’, Perennial, New York, p. 55.
(4) ‘Juan Muraña’, Jorge Luis Borges, publicado en ‘El informe de Brodie’ [1970].