
De parte de Owen Fiss
30 de marzo de 2009

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Etiquetas: Derecho, Libertad de Expresión, Owen Fiss, Roberto Gargarella
Libertad de expresión, en serio
29 de marzo de 2009
Es lugar común la crítica de los medios de comunicación social al Gobierno central en materia de libertad de expresión. El supuesto de ese lugar común es que el Gobierno central abusa de la libertad de expresión y que son los medios de comunicación social quienes la defienden, porque son esos medios de comunicación social quienes representan la voz crítica (que suele, además, autocalificarse de "libre e independiente") contra los abusos del Gobierno.Publicado por Xavier 4 comentarios
Etiquetas: Debate robusto, Derecho, Libertad de Expresión, Pablo Neruda, Roberto Gargarella
¿A quién le ganaron, los milicos?
26 de marzo de 2009
La respuesta no es sencilla, pero supongo que una genealogía de la institución militar nos conducirá desde caudillos dispersos en los albores de la República hasta su clara preeminencia en la esfera pública (“árbitros de la democracia”, como si la democracia fuera un partido de fútbol en Parcayacu) y la cooptación de espacios civiles por elementos militares (2), en razón de la incesante debilidad de las otras instituciones del país durante la segunda mitad del siglo XX (ese contraste entre fuerzas armadas y sociedad civil sucede en especial a partir del decidido apoyo de los Estados Unidos en la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional). Este asunto merece debatirse con seriedad. De allí que el editorial que en diario El Universo publicó Manuel Ignacio Gómez Lecaro titulado Buques en el mar merezca mi aplauso. Coincido con GL en que en Latinoamérica sólo se juega a la guerra: en casi doscientos años de repúblicas independientes los únicos conflictos bélicos que se registran son la guerra de Chile con la Confederación peruano-boliviana, la guerra del Pacífico con idénticos actores, la guerra de la Triple Alianza en que Brasil, Argentina y Uruguay (a instancias de Gran Bretaña –wanckers) mermaron a Paraguay, la guerra del Acre entre Bolivia y Brasil, la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, la guerra entre Ecuador y Perú y la guerra del Fútbol (casi un blooper, dicho sea con perdón) entre Honduras y El Salvador. Una cantidad ridícula, mínima, para casi 200 años de historia. Pero ese jugar a la guerra les ha reportado a los militares (Ecuador es vivo ejemplo) jugosos dividendos. Entre tantos, en el caso local, la Base Naval de Salinas, tal como lo critica GL (quien ya lo había mencionado antes y un capitán de la armada con pocas pulgas lo declaró enemigo y amenazó con perseguirlo como “perro en el desierto”)… Y vuelve la pregunta, ¿a quién le ganaron, esos?
(1) Viene de la frase de un amigo argento de mi primo Fernando, quien desde un taxi quiso levantarse a una rubia pulposa con piropos borrachosos. La rubia lo ignoró. El grito del argento retumbó en la avenida quiteña, ¿a quién le ganaste?, le dijo (o sea: término utilizado para significar que la persona a quien se lo dirige no tiene derecho a actuar de la manera en que lo hace).

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Etiquetas: América latina, Fuerzas Armadas, Manuel Ignacio Gómez Lecaro
Anécdota ciclo-dialéctica (con gabachos de telón de fondo y sin café)
25 de marzo de 2009
xaflag: ¿Por qué?
policía nacional: Porque no puede, señor.
x: ¿Puedes explicarme el por qué no puedo? Porque para que yo no pueda hacerlo tienes que ofrecerme una razón, aunque sea chiquitita. (Hice un gesto con los dedos pulgar e índice para expresarle lo chiquitita que podía ser.)
pn: Por razones de seguridad.
x: Si esa es la razón, te pido que me expliques de qué manera mi bicicleta constituye una amenaza a la seguridad del sector. Mírala, es inofensiva. (Señalé la bicicleta.)
pn: (Pensó un rato, sabrá el Dios de los cristianos en qué y de qué manera) Es por las cámaras.
(En este punto se acercó uno de los guardias privados tantas veces mentados en esta bitácora como sujetos de escasas luces. Se acercó en plan mirón, solamente.)
x: Si esa es la razón, te pido que me expliques de qué manera afecta mi bicicleta en este árbol a la vigilancia que realiza la cámara del consulado.
(Pensó de nuevo –pensó es un decir).
x: ¿A ti no te parece (dije, dirigiéndome al gordito guardia privado que andaba de mirón) que no tiene lógica que se impida estacionar mi bicicleta aquí? ¿Te parece que afecta a la seguridad del sector o a la cámara del consulado? ¿Te hace sentir inseguro mi bici?
(El tipo no respondió y miró a otro lado –no creo que haya pensado ninguna respuesta, acaso una tarea demasiado compleja para él. Me di cuenta que la disputa era inútil, estaba de buen humor todavía y no quería perder más tiempo so pena de retrasarme para el desayuno.)
x: Entiendo tu preocupación (dije, dirigiéndome al policía), la que no tiene relación con la seguridad de nadie, ni con la del consulado. Todo es porque más tarde si la bicicleta sigue aquí tus jefes te pedirán explicaciones y quieres ahorrarte el problema. Tus jefes te dieron órdenes y tú solamente las cumples. Solo quería añadir que en el país del consulado estacionar la bicicleta donde yo lo he hecho es normal, muy normal. Dime, ¿el que no se estacione aquí la bicicleta, es por el consulado o por la regeneración?
pn: Por los dos. (El gordito guardia privado volvió a mirar.) Por el consulado y por la regeneración.
x: ¿Estás de acuerdo conmigo en que no me ofreciste ninguna razón válida para que no estacione mi bicicleta aquí, no? (se lo dije en plan distendido).
(El policía asintió sin mirarme a los ojos.)
x: Ok. Dime, ¿la puedo estacionar en este cesto, aquí junto? Está fuera del perímetro del consulado y, supongo, de su cámara.
pn: Déjeme consultar.
(Habló en paisano con el que supongo su superior inmediato. No escuché demasiado, porque llamé para avisar que ya entraba a la cafetería en un par de minutos.)
pn: Haga el favor, estaciónela en esas rejas afuera de la cafetería.
Hubo un último intercambio de trivialidades y estacioné mi bicicleta tal como puede observarse en la foto que arribaubico. Los hechos y el diálogo hablan por sí solos. Entré de inmediato a la cafetería donde, ¡chiale!, todavía no puedo tomar café por prescripción de mi dentista. (Jugo de sandía, por favor)
P.S.- El lugar de los hechos: el árbol, en la parte baja casi al centro.
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¿Por qué no debate Nebot?
22 de marzo de 2009
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Promoción electoral (sobre la libertad)
20 de marzo de 2009
Hace un par de días coincidí en una cabina de radio
con Manuel Ignacio Gómez Lecaro, columnista de diario El Universo.
(Puedo no concordar con varias ideas que postula Manuel Ignacio -y así se lo he
hecho conocer por escrito en alguna ocasión- pero le reconozco su intención de
argumentarlas y su honestidad para defenderlas: valga decirlo, GL goza de mi
simpatía.) Discutimos de manera cortés y racional aspectos varios de la
política nacional, entre ellos, sobre la promoción electoral. Como al final de
la conversación, GL tuvo el gentil detalle de comentarme que era lector de esta
bitácora, y en aras de continuar por otro medio un debate que juzgo
interesante, me animo a postularlo. Se trata, precisamente, de la discusión
sobre cuál es el sistema de promoción electoral que defiende de mejor manera la
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Etiquetas: Ecuador, Elecciones 2009, Libertad de elección, Libertad de financiamiento, Manuel Ignacio Gómez, Política, Promoción electoral
Monigote ridículo (Vanegas)
Volvía de comerme un siempre delicioso ceviche de concha (séame permitido decirlo en clave de albur) en un sitio de sabedores en la ciudadela Alborotada y pedaleaba de vuelta a casa cuando en una populosa intersección encontré que me se avecinaba este monigote de cuatro metros que representa al inefable Fiscal Vanegas. La foto muestra al monigote; lo que no permite es escuchar la terrible música estilo mexicano que este adefesio despedía, de ensordecedor sonido y calidad misérrima. Al pasar este ridículo a mi lado, escuché que un peatón dijo: “A ese hijueputa han de quemarlo este fin de año”. Yo me conformo con que no lo elijan Prefecto.
P.S.- La capacidad de ridículo de Vanegas es titánica pero, al menos en este punto, no es original: para eligirse diputado de la entonces todavía no amputada provincia de Guayitas El Mapa (2002) Pocho Harb utilizó para promocionarse unos monigotes verdes que representaban a La Mole (A.K.A. Hulk). Todo un programa de trabajo (que Pocho, para nuestra desgracia, se esmeró en cumplir a cabalidad).Publicado por Xavier 8 comentarios
Etiquetas: Alfonso Harb, Foto, Fotografía, Héctor Vanegas
Arjoneitor
17 de marzo de 2009
El tipo que aparece en este tramo del 20 al 13 del ranquin pomposamente llamado “las 100 canciones más grandiosas de los noventa” en los minutos 9:21 al 9:24 es primo de mi entrañable amiga Montse (un personaje a quien le suceden más aventuras y desventuras que lluvias a los highlands de Escocia) y alguna vez tomamos algunas chelas en casa de Mon, en la Fondesa. El tipo se llama Rulo y era locutor de Radioactivo: en los antedichos minutos, Rulo emite una sucinta opinión que yo suscribo: “No respeto a la gente que le gusta Arjona. Te gusta Arjona, no te respeto carnal”(1).Fue precisamente en la bitácora de internet de la inefable Montse (aquí) donde me enteré de la existencia de la página http://www.arjonismos.blogspot.com/; la Vero, unas semanas después, complementó mis risas con la página http://www.soy-arjonaynotengotalento.blogspot.com/, donde se exponen algunas de las frases que convierten la desaparición física y simbólica de Ricardo Arjona en cuestión de salud pública: “Más cerrado que el culo de un muñeco”, “Fue más largo que pedo de culebra”, “Más cansado que plomero del Titanic” (¡?). Todas ésas pertenecen a esta canción, la que jamás he escuchado y ruego (gracias Azul) a los dioses que me sea concedido el no tener nunca que padecerla. Por supuesto, podría seguir y sumar, pero el propósito de esta entrada no es formular un inventario de la bancarrota en verso de este papanatas ripioso.
De hecho, el noble propósito de esta entrada es presentarles el invento que surgió de la ciberpágina arjonismos: el Arjoneitor. Ustedes solo tienen que hacer click y el Arjoneitor produce de inmediato una letra similar a la que este deplorable guatemalteco suele producir (cuando no lo hace peor): el detalle no menor que diferencia al Arjoneitor de Arjona es que este último pretende hacerle creer al incauto prójimo que lo suyo es poesía, mientras que el Arjoneitor le prueba a cualquiera que lo que Arjona realmente hace es secuenciar lugares comunes de manera mecánica y ripiosa. Intuyo que el Arjoneitor no podrá convertirse en un argumento contra Arjona (sobra industria y no faltan incautos y en fin, que con su pan se lo coman): pero cómo divierte ese click que nos revela lo primario de este truhán.
(1) Conviene matizar esta afirmación (el propio Rulo la dice risueño): ninguna persona puede juzgarse solamente por un gusto musical, por malo que éste sea (y conste que Arjona es malo en plan doloso). Ahora, que un gusto de esa laya genera graves sospechas, pos las genera, que ni qué.
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Etiquetas: Ricardo Arjona
El ranquin de la infradotación
16 de marzo de 2009
Entiendo que merece la calificación de acto infradotado un acto que revela a la persona que lo ejecuta como poseedora de una dosis nada despreciable de imbecilidad y una cuota no menor de mala leche: ese acto nos revela que esa persona padece de una inferior dotación de materia gris y buena fe.Esta entrada inaugura el ranquin de la infradotación el que, si me aplico, contendrá decenas de entradas, las que más adelante se clasificarán de mayor a menor. Y empezamos el ranquin con un invitado de lujo: el asambleísta (comisionado de legislación y fiscalización) Fausto Lupera Martínez.
El motivo para que el asambleísta Lupera figure en este ranquin es la remisión de este boletín de prensa, acompañado de la foto abajoubicada. Advierto que suprimo unas partes de este deleznable texto que resultan plenamente prescindibles para la crítica que esta entrada propone (me lo pueden agradecer: no pierden nada, salvo no perder tiempo en leerlas). El boletín de prensa de Fausto Lupera, con las antedichas supresiones, es el siguiente (el resaltado en negritas es del autor del boletín):
“BOLETIN DE PRENSA
OPINION DEL COMISIONADO FAUSTO LUPERA
‘EL ROCK HUDSON CRIOLLO’
LA FALTA DE PRINCIPIOS Y LA DOBLE MORAL DE CORREA.
Correa vive diciendo que él es un humanista y que respeta a los demás y se jacta de tener las manos limpias, pero en su real ejercicio, por enésimas veces ha insultado especialmente a las mujeres, solo unas muestras son: gorda horrorosa, majadera, vieja pelucona, agarren a esa loca, aniñadas peli teñidas, etc. lo que nos hace pensar que definitivamente el encargado del poder tiene algún problema con el sexo opuesto. Nuestros padres nos han enseñado desde chiquitos que a la mujer hay que amarla y respetarla, no hacerlo es una clara muestra de un resentimiento social, o algún problema de índole sexual.
[…]
Es así que podemos describir a Rafael Correa como un hombre que dice ser una cosa, cuando en realidad es otra, una buena comparación es el caso del famoso actor Hollywoodense Rock Hudson quien resultó ser un fraude para sus fans femeninas y los seguidores de su estrellato, pues a pesar de su innegable imagen de hombre honesto, correcto, galán, varonil, de gran belleza masculina, y de la gran popularidad que tuvo en los años ochenta, cuando toda dama deseaba tomarse una foto con él, y suspirar al llevarse un beso de recuerdo, resultó entonces el escándalo de que este galán marketeado [sic] y perfecto vendedor de imagen, no pasó “la prueba de la lavacara” esto, como testimonio de que la realidad no es todo lo que vemos con los ojos, que hay quienes montan el andamiaje, y maquillan los rostros y las situaciones para que no se vean las conciencias.
Por lo anterior, y sin mucha vuelta que darle, Rafael Correa resulta un “resentido social y frustrado sexual, que no solo que tiene rabo de paja, sinó [sic]: que tiene paja en el rabo..!”
Y, ojo que esta crítica no es a su orientación sexual, sinó [sic] a su hipocresía, pues si el [sic] aceptara públicamente su preferencia y sus delirios, otra fuera nuestra opinión.
Por lo que su eslogan en lu
gar de “manos limpias, mentes lucidas y corazones ardientes” debería ser: “Uñas largas, mentes oscuras y nalgas ardientes…!” de acuerdo a todo lo actuado por su gobierno en estos dos años, eso sería lo más apropiado.Pues la historia nos ha dado los patrones y los elementos de juicio: “los conceptos morales son únicos e irremplazables, la ética, la moral y los principios no mutan ni se transforman.”
Atentamente,
Fausto Lupera Martínez
No será difícil convenir que si Rafael Correa es homosexual, ese es un asunto que le atañe solamente a él. O dicho de otra manera y en términos generales, no será difícil convenir que la homosexualidad no constituye ningún demérito para el ejercicio de un cargo público, cualquiera que éste sea. Lupera, en un fragmento de su texto, pretende persuadirnos de que él piensa de manera similar y que sólo le preocupa la hipocresía de Correa de no admitirlo (“Y, ojo que está crítica no es a su orientación sexual, sinó [sic] a su hipocresía”): pero el texto como un todo desmiente aquel fragmento y revela que es Lupera el que actúa con evidente hipocresía.
Analicemos el párrafo en el que Lupera presenta el supuesto fundamento moral de su boletín: “Pues la historia nos ha dado los patrones y los elementos de juicio: ‘los conceptos morales son únicos e irremplazables, la ética, la moral y los principios no mutan ni se transforman’”. Este párrafo revela la mentira y la ignorancia de Lupera. Es mentiroso, porque no se ha molestado en analizar la historia, solamente en exponer sus prejuicios poniéndola como coartada; es ignorante, porque cualquier análisis histórico lo obligaría a admitir que los conceptos morales, en el transcurso de los años, se transforman. Más todavía: al día de hoy una sociedad democrática no puede permitirse un único concepto de moralidad: como sugiere el filósofo checo Ernst Tugendhat, “un concepto de la moralidad que no deja abierta la posibilidad de concepciones variadas de lo moral tiene que parecernos hoy inaceptable”. Pero es evidente que en el debate de ideas entre Lupera y Tugendhat, el pobre Lupera perdería por no presentación.
El contenido del boletín de Fausto Lupera es tan moralmente reprochable como su redacción penosa. Escribir sinó o marketeado, pretender “enriquecer” el debate con la introducción de la prueba de la lavacara o el símil con Rock Hudson, provocar efectismo vía el uso de acusaciones o eslóganes que no prescinden de la imbecilidad y la mala fe (“frustrado sexual”, “paja en el rabo”, “uñas largas, mentes oscuras y nalgas ardientes”) son testimonio de la esmerada infradotación de este sujeto. Fausto Lupera Martínez es un infradotado, el infradotado que inaugura este ranquin.
* En la foto Lupera exhibe su mirada astuta.
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Más de Leo (on Colombia and Bill)
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Pinche gordo ladrón y dos certezas
13 de marzo de 2009
"Estimados:
Ayer estuve filmando y tomando fotos de la manifestación de PAIS en el Municipio. Más allá de cualquier inclinación política yo estuve registrando lo que ocurría y una compañera me ayudaba tomando fotos con mi cámara digital. En un momento en que tomó fotos a un empleado municipal que empujaba y maltrataba a un grupo el se dió cuenta y le robó la cámara. Como la gente lo agarró lanzó la cámara a las puertas del Municipio y otro empleado la cogió y la entró al edificio.
Mientras los robaburros uniformados nos echaron gas lacrimógeno y tierra de las jardineras para que se suelte al tipo que quitó la cámara. Efectivamente así pasó y cuando reclamé por mi cámara recibí insultos y burlas de parte de los que estaban allí.
Creo yo que como periodista puedo aguantar gas, piedras y empujones, pero lo que nunca podría permitir es que se me ROBE mi instrumento de trabajo. Cabe indicar que previo a esto ya habían intentado quitarme la filmadora pero como la tenía muy bien ajustada al brazo no lo consiguieron aunque me la estropearon y no funciona bien.
Todo esto ha devenido en una serie de entrevistas en medios para expresar publicamente nuestro rechazo como grupo de jovenes a estas muestras de violencia y abuso de poder.Por eso mañana ha nacido la idea de invitar a todos los que se sientan o se hayan sentido VÍCTIMAS DE LOS ROBABURROS para que nos topemos en plaza San Francisco. Para los que se lo preguntan esto no es convocado desde Movimiento PAIS (aunque los que cogieron presos por 3 dias los robaburros por entregar volantes se sienten victimas también y esperamos que estén).
Les envío la volante que hice hace un ratito. No puedo saber si irán 10, 50, 100 personas pero así seamos dos estaremos protestando porque ya los metropolitanos no se conforman con quitarle sus cosas a los ambulantes, ahora lo hacen con los periodistas y con cualquier que amenace con demostrar que son represores y violentos.
Espero su ayuda porque los conozco y creo en ustedes.
Besos,
Karen"
Yo tengo dos certezas: la primera, que evidencia el vídeo, es que el gordito colaborador del Municipio es un pinche gordo ladrón. La segunda, es que el pinche gordo ladrón no recibirá sanción alguna. Esas malas mañas (acaso otras tantas y sabrá el Dios de los cristianos en qué escala) la M. I. Municipalidad de Guayaquil sí se las puede permitir a sus amigotes y fieles (aunque corruptos) colaboradores. Mala tos, Fede.
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Mitómano
12 de marzo de 2009
Mi amigo Rafael Avilés me solicitó que presente su libro Mitómano en el auditorio del MAAC este 26 de febrero. Acepté, por supuesto. Ofrecí a los presentes un discurso breve, que resumiré a continuación.Primero, como corresponde, le agradecí a Rafael la gentileza de invitarme a presentar el libro. Al respecto, dije que tenía que manifestarle dos sorpresas: la primera, su generosidad (que sólo puedo interpretarla como consecuencia de nuestra amistad de tantos años) de invitarme a presentar el libro cuando es evidente que existe gente mucho más talentosa que yo para desempeñar esta (y, ay de mí, ésta y tanta otra) actividad. La segunda, la calidad de su texto, que había leído de manera reciente en un ejemplar que ostenta la dedicatoria “A mi hermano Xavier, afectuosamente”.
Dije entonces que era necesario formular una advertencia y una confesión. La advertencia era que lo que iba a decirles durante la presentación iba a decirlo desde el corazón, con el cariño de una amistad cultivada durante tantos años y no como el crítico literario que no soy y que no tengo mucha intención de ser (declaré, con más razón que desazón, no ser ni tampoco albergar la pretensión de ser Harold Bloom o, digámoslo en clave local, Abdón Ubidia, etc.).
Formulé de inmediato mi confesión: que yo no solía mentir, que yo me parecía de manera penosa a esa viñeta de George Washington, quien porque no decía nunca mentiras, le admitió a su padre que él había sido el que cortó el cerezo*. Yo no mentía sino hasta cuando fui profesor en el Colegio Javier y durante un recreo leí el breve ensayo de Oscar Wilde titulado “La decadencia de la mentira” (en su original inglés, “The decay of lying”). A raíz de ese diálogo comprendí que no debía no mentir, al contrario: la mentira es hermosa y merece practicársela y elevársela al rango de una de las bellas artes. Todo arte es mentira, tanto como toda realidad también lo es (de eso nos hablan Sabina y Charly más abajo). Nosotros proyectamos nuestros deseos sobre la realidad, la que se encarga de decirnos que todo es mentira, que la realidad difiere de cuanto deseamos. Aquí es cuando debe intervenir el arte como una mentirosa respuesta a la mentira de la realidad: este juego de mentiras mutuas nos ayuda a (sobre)vivir.
Aquí es cuando interviene la obra de Rafael y cobra pleno sentido el título de su obra: Mitómano. Rafael siempre fue mitómano (yo tengo una docena de años de pleno ejercicio) y sabe que de lo que se trata es de mentir bien, de mentir con arte, para hacer(nos) reír, para salvar(nos), para justificar(nos). Es de agradecerle a Rafael la generosidad de publicar una obra que contribuya a este noble propósito.
Señalé que en el libro de Rafael pueden rastrearse formatos cinematográficos, experiencias compartidas, influencias literarias (aunque el libro se parece mucho a su autor: para quien es amigo de Rafael leerlo es escucharlo decir esas cosas) de Bukowski o de autores de novela negra. La obra de Rafael proyecta una tensión entre algo oscuro y algo visual; esa tensión le rinde.
Finalmente, recordé que el jurado compuesto por María Gabriela Alemán, Oswaldo Encalada y Abdón Ubidia consideró que la obra de Rafael mereció una mención de honor en el género de cuento “por unidad temática, poética y estilo reconocibles, propuesta original”. No juzgué esas consideraciones: esas buenas gentes saben más que yo y sus razones tendrán. A mí sólo me restaba decir que juzgaba al título perfecto y referir esta cita del genial Negro Fontanorrosa, “De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: «Me cagué de risa con tu libro»”, para decir que el libro de Rafael cumple el propósito de entretener a su lector y que yo no podía menos que felicitarlo por ofrecernos este elenco de mentiras en blanco y negro.
Esas fueron, enlaces y precisiones mediante, mis palabras ese 26 de febrero.
* “El brutal mercantilismo de América, su espíritu materialista, su indiferencia por el aspecto poético de las cosas, su falta de imaginación y de elevados ideales inalcanzables, provienen de que ese país ha adoptado por héroe nacional a un hombre que, según su propia confesión, fue incapaz de mentir y no exagero al afirmar que la historia de George Washington y del cerezo han hecho más daño, y en un plazo más corto, que cualquier otro cuento de finalidad ética y moral” (Wilde, Oscar, La decadencia de la mentira, Pág. 9).
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La policía te está extorsionando...
11 de marzo de 2009
“Algunos policías, en la latitud latinoamericana, suelen matizar de modo nefasto su trabajo convirtiéndose en delincuentes. Mientras no se los descubra, actúan en los dos flancos más conspicuos de la industria delictiva: en “favor del” y “en contra del” delito, en un acaparamiento esquizofrénico de roles opuestos.” (Neuman, Elías, Los que viven del delito y los otros. La delincuencia como industria, Pág. 90)
La policía te está extorsionando empezaba la canción Molotov… Yitux lo vivió en carne propia: me solidarizo contigo, pana.
(Escrito con la gentil colaboración del amigo Pablito Cevallos, quien facilitó la propicia cita del gran Elías Neuman –de quien les adjunto, además, el artículo “La legalización de las drogas y los temores concretos y difusos” para continuar con sólidos argumentos el debate de una entrada anterior)
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tres comentarios cinematográficos tres
9 de marzo de 2009
La reproducción de DVD’s piratas me deparó dos biografías y la delirante historia de dos subnormales:Milk
Conocí esta película por esta entrada en la bitácora de Juan Fernando Andrade. De todas maneras, es altamente probable que la publicidad de sus ocho nominaciones al Oscar y la merecida estatuilla que recibió Sean Penn por su memorable actuación como Harvey Bernard Milk me la depararían en el curso de los días. La película, dirigida por Gus van Sant, cuenta la historia del primer hombre de abierta orientación sexual homosexual en ser elegido como miembro del board of supervisors (en español local: concejal) de la ciudad de San Francisco. (Imagínense un concejal similar en la M. I. Municipalidad de Guayaquil: el Androide Nobot would get mad.) La película es el azaroso tránsito de un homosexual de closet a un activista político narrada con solvencia, raptos de ternura y crítica social. Sean Penn, en su discurso de recepción del Oscar, declaró: “Para aquellos que vieron las demostraciones de odio mientras nuestros vehículos llegaban esta noche, pienso que es un buen momento para que aquellos que votaron a favor de la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo se sienten y reflexionen y que prevean la gran vergüenza que sentirán y la vergüenza que verán en los ojos de sus nietos si continúan apoyando eso. Todos debemos tener los mismos derechos”.
Es probable que los argumentos, como sostenía Ralph Waldo Emerson, no convenzan a nadie, así como no es improbable que sí lo hagan las emociones. Acaso Milk contribuya a emocionarnos lo suficiente como para empezar a comprender que no existen sólidas razones para negarles a los homosexuales lo que Sean Penn reclama, esto es, que todos debemos tener los mismos derechos. Debería ser obvio, pero la estupidez humana es infinita (Einstein dixit) y no lo es.
Be kind, rewind
Un subnormal de nombre Jerry (que lo interpreta Jack Black, un gordito especialista en interpretar subnormales) sospecha que una planta eléctrica ataca su cerebro e intenta sabotearla. La consecuencia de su fallido sabotaje es la capacidad de borrar las cintas de VHS del local donde trabaja su amigo Mike (otro subnormal, interpretado por Mos Def): Jerry las borra todas. La respuesta de Jerry y Mike ante este hecho es empezar a filmar las películas que se borraron. Ahí comienza lo bueno: su primera producción es Ghostbusters, que se convierte en inmediato éxito barrial. Le siguen Rocobop, Odisea 2001, El Rey León, decenas de otras. A todas estas películas se las llama sweded (suecadas) porque se argumenta que demoran en llegar y cuestan más porque provienen de Suecia (el término tiene repercusión en la vida real). La historia se torna comunitaria y sentimental, pero se sostiene bien y no busca un estúpido final feliz (ni siquiera a ritmo de jazz). Dirigida por Michael Gondry (sí, el mismo de Eternal Sunshine of the Spotless Mind y director de los vídeos de Bjork) después de fumarse unos porros del porte de la catedral de Colonia (Kölner Dom, para el público ilustrado). Enhorabuena. Chida.
Lenny
Era otro Estados Unidos en esa época. Hace rato que las cosas que dijo Leonard Alfred Schneider (inmortalizado como Lenny Bruce) sobre sexo y religión son moneda común del stand-up comedy. Pero en esa época su actitud no convencional le implicó el inicio de varios juicios por obscenidad: el primero, en octubre de 1961, por enriquecer su rutina de humor con la palabra cocksucker (mamaverga). Dustin Hoffman interpreta, en pleno dominio del personaje y de manera no menos que soberbia, a este Lenny complejo, contradictorio, autodestructivo, al tiempo que frontal y desafiante de las formas que demandaba lo políticamente correcto y la hipocresía generalizada en aquel entonces. Lenny sabía (como lo supo el maestro Fontanarrosa, aquí y acá) que las malas palabras no existen, porque precisamente es su supresión la que les concede el poder, la violencia y el vicio, porque es, precisa y paradójicamente, esa propia hipocresía que las censura la que les concede la fuerza que luego les reprocha.
El filme es trepidante, exhibe una tormentosa relación amorosa (adornada de un par de exquisitas tetas) y una serie de monólogos en los que Hoffman expone el mejor Lenny. Memorable. (Lenny Bruce murió de sobredosis en agosto de 1966.)
Nota: El lector aguzado intuirá que además de compartir origen judío* Milk y Bruce compartieron la reivindicación de derechos. Milk, el derecho al libre desarrollo de su personalidad, a decidir sobre su orientación sexual; Bruce el derecho a la libertad de expresión. Hacia 1974, uno de los perseguidores de Bruce declaró: "hoy en día, cualquier abogado de la acusación que dedicara dos minutos a pensar si Bruce debe ser acusado tendría que hacerse ver de la cabeza". Más todavía, en diciembre de 2003 el Estado de Nueva York, en cabeza del Gobernador George Pataki, le concedió a Lenny Bruce un perdón póstumo en razón de su condena por obscenidad. (Fue el primer perdón póstumo en la historia del Estado; Pataki señaló que era “una declaración del compromiso de Nueva York de sostener la Primera Enmienda de la Constitución”.) At the end, you know, Lenny Bruce was right: su reivindicación es parte de los derechos de toda persona. Acaso Sean Penn lleve razón en su discurso de recepción del Oscar y todos quienes hoy se oponen a la prohibición del matrimonio homosexual (no se diga tanto tonto que se opone, en nombre de Dios u otras abstracciones, a las relaciones homosexuales) cuando pase el tiempo perciban el tamaño de su error y se avergüencen un poco de sí mismos, o peor, sea su propia parentela quienes digan en sobremesa familiar, hey, abuelo [o Papá, o tía Gertrudis, etc.] era un poco tonto, ¿no? Pensaba que algunas personas no tenían derecho a decidir por sí mismas lo qué era lo mejor para ellas. Pues no sean tontos y ahórrense el bochorno.
* Justamente esta mañana leí que “los judíos, arguye Veblen, son de algún modo forasteros en cada país y esa condición les permite ser innovadores y formular críticas lúcidas; críticas, precisamente, de aquellos hechos que están ocultos para las personas que han nacido dentro de la cultura de cada país. Esas personas aceptan hechos como inevitable porción de la realidad; no perciben, no pueden percibir, lo convencional o lo falso que puede haber en ellos. El judío, en cambio, mira objetivamente las culturas occidentales; por eso puede innovar en ellas”. (Borges, Jorge Luis, Textos recobrados (1931-1955), Pág. 267). Para una anotación sobre la influencia de los judíos en Ecuador, v. Hurtado, Osvaldo, Las costumbres de los ecuatorianos, Pág. 277-284.
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Cinema Paradiso (versión del director)
Esos cincuenta minutos sobrantes puede reducírselos sin pérdida a un énfasis y una alteración. El énfasis es añadirle color local al poblado siciliano (Giancaldo) donde se desarrolla la trama, por ejemplo, vía la aparición de una prostituta que le prodiga a Toto su primer polvo en el piso de la sala del Cinema Paradiso y que comerciaba en aquel mismo establecimiento con ocasión de las películas “subidas de tono” (un trabajo socorrido porque un pezón y estos rústicos tanos que se ponían como motos) y alargar las vicisitudes existenciales del adolescente Toto (por ejemplo, con escenas de su período de conscripción en el ejército). Este añadido (al que puede sumársele la intrusión sonora de un piano) es meramente trivial y dilata de manera innecesaria la película. Todas esas escenas podrían no existir (como no existen en la edición de 123 minutos) y nadie, en su sano juicio, las extrañaría.
Ahora, si este énfasis es trivial, la alteración es perversa. En principio, encuentro difícil admitir que esta lánguida historia de amor de tres decenios entre Toto y Elena enriquezca el argumento o le añada matices hermosos. Ahondar en el largo y siempre fallido amor de esta pareja es fatigar lugares comunes y secuenciar diálogos insulsos; es, tristemente, convertir a aquel Alfredo que fue educador sentimental de Toto en un canalla obsesivo y egoísta (la vejez de Toto llega incluso a maldecirlo). El que en un coche frente al mar siciliano la vejez de Elena Mendola le ofrezca un tardío polvo sacapicas y premio-consuelo a Toto no salva nada; la escena es, en realidad, algo penosa. El resultado final de esos infelices cincuenta minutos es transformar una película que era un hermoso homenaje al cine en un pastiche romántico que evoca un pueblo siciliano y un cinematógrafo.
Terminó la función y el contraste con la edición de 123 minutos fue evidente: la escena final de la sucesión de besos que Alfredo conservó para Toto, que en la versión de 123 minutos conmueve porque conjuga la esencia y la belleza de una historia sobre el cine, una comunidad y una biografía que ese pequeño ámbito forjó (escena que es, para mí en esa versión, imposible de mirarla sin lágrimas en los ojos) se la observa en la versión del director como un accidente que no depara mayores emociones. Este hecho es la mejor prueba del fracaso de esta versión. Pero por fortuna, siempre tendremos la otra.
P.S.- Para matizar este descalabro les cuelgo una hermosa versión en concierto de un fragmento de la música que compuso el inmenso Ennio Morricone.
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Drogas y democracia
8 de marzo de 2009
“Estados Unidos es el responsable. Tienen a más negros en la cárcel por tema de drogas que en las universidades. Aquí conocemos a los narcos por nombre, apodo y vicios favoritos. Ahí están tan protegidos que operan en la sombra” declara un personaje de la novela El Testigo del mexicano Juan Villoro. Parece llevar razón. Es en todo caso muy cierto que Estados Unidos es el país que abandera en el mundo el discurso prohibicionista, un discurso que en palabras del jurista Luigi Ferrajoli “significa afirmar el monopolio criminal del mercado de la droga” lo que provoca, justamente y a contramano de su supuesta pretensión, “criminalidad y no la disminución del consumo”. Pero el codicioso y moralista Estados Unidos de América se niega a toda evidencia: sus poderosas razones tendrá.Dadas las evidencias disponibles no es difícil sostener, como lo he hecho yo por ejemplo, que la prohibición “fomenta una poderosa economía ilegal e internacional (con sus consecuencias de violencia y corrupción), sobrecarga el aparato judicial y penitenciario, promueve la comisión de conductas delictivas para obtener un producto encarecido artificialmente y la aplicación de una justicia penal que restringe las garantías individuales. En adición, la prohibición estigmatiza y margina al consumidor y lo expone al consumo de sustancias adulteradas y el énfasis en reprimir desvía los necesarios recursos para prevenir y ayudar a los consumidores”. Lo interesante es que una postura análoga se la sostenga fuera del ámbito académico, en la arena política. Curiosamente, así lo hace la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia que co-presiden los ex Presidentes César Gaviria, Fernando Henrique Cardoso y Ernesto Zedillo, y que la componen también otras catorce personalidades (entre ellas, Antanas Mockus, Diego García Sayán, Enrique Krauze, Mario Vargas Llosa y Moisés Naím).
En su declaración Drogas y democracia: hacia un nuevo paradigma la Comisión empieza por admitir que “las políticas prohibicionistas basadas en la represión de la producción y la distribución, así como la criminalización del consumo, no han producido los resultados esperados. Estamos más lejos que nunca del objetivo de erradicación de las drogas”. El nuevo paradigma que la Comisión propone se sustenta en tres grandes directrices: 1) Tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública; 2) Reducir el consumo mediante acciones de información y prevención; 3) Focalizar la represión sobre el crimen organizado. Finalmente, la Comisión plantea la necesidad de la participación de la sociedad civil y de la opinión pública: “cada país debe confrontar el desafío de abrir un amplio debate público sobre la gravedad del problema y la búsqueda de las políticas más adecuadas a su historia y su cultura”.
La declaración de la Comisión peca de políticamente correcta (hay demasiado en juego para un desafío abierto) pero sí que contribuye a plantear una discusión sensata y necesaria sobre el tema (todavía tabú) de la prohibición de las drogas.
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